Foro La que se avecina
Cristina Castaño seguirá en la séptima temporada
Cristina Castaño seguirá en la séptima temporada

Al menos eso deja entrever en la siguiente entrevista; si no me equivoco. Aviso que es algo larga la entrevista. ENTREVISTA COMPLETA
Cristina Castaño (Vilalba, 1978)le debe a Judith Becker, su personaje en la serie La que se avecina, el descubrimiento de una vis cómica que la actriz gallega reconoce inconsciente y que la ha posicionado como una de las intérpretes de comedia con más tirón del momento, en el papel de esa psicóloga atormentada por el amor: «Creo que esa parte de mí se ha ido desarrollando con los años, yo no tenía ni idea de que la tenía, pero ha sido con el tiempo como he ido perdiendo la sensación de ridículo al hacer el payaso. De todas formas, ahora que lo pienso, siempre se han reído mucho con mis expresiones, pero yo no le daba importancia».
Ahora, a la espera de saber lo que pasa con la séptima temporada de la ficción que arrasa en audiencia, y mientras recibe ofertas, confiesa que vive un momento excepcional gracias a esa puerta que se le ha abierto con el humor: «Me ofrecen mucha comedia, cosa que antes no me pasaba. En ese sentido, les estoy muy agradecida a Laura y a Alberto Caballero, porque confiaron en mí desde el principio y es un lujo que te escriban un personaje así».
«La verdad es que las cosas que me desesperan de mi personaje son las que más me gusta interpretar: su dependencia emocional de Enrique, su patetismo cuando conoce a un hombre joven y atractivo... Y, bueno, me encanta su armario, algunas prendas incluso las aprovecho para mí, y ¡si me gustan mucho, me las compro!», dice.
«El físico siempre ayuda a distinguirte de los demás -se explica-, el hecho de que sea pelirroja me hace diferente y muy reconocible. A veces me ha ayudado y en otras ocasiones ha sido un impedimento para ser seleccionada. Pero, con respecto a la ropa, en el día a día no soy especialmente esclava de las tendencias: como pueda calzarme un chándal, ahí voy yo toda cómoda. Otra cosa es cuando me arreglo para una ocasión. Entonces me gusta llamar la atención y elijo prendas llamativas, casi siempre un vestidito corto y bota alta en verano. Y en invierno, vaqueros ajustados y bota alta y una buena cazadora. Vamos, ¡bota alta, siempre!».
De sus vecinos habla maravillas -«no los veo, así que me llevo muy bien [risas]»-, pero resuelve sin dudar que casi siempre la realidad supera a la ficción: «Nunca he ido a una reunión de la comunidad, pero en mi época de estudiante en Madrid me han sucedido cosas de pellizcarte». Con Judith tiene en común su gusto por la psicología «y poco más», aunque se siente identificada por esa entrega en el amor, independientemente de la edad: «Creo que podría funcionar aunque fuese mayor que yo, como en la serie, ¡claro que sí!, ¡si me enamoro del hombre, por supuesto! A mí me encanta que me cuiden y yo soy mucho de cuidar. Pero, como es lógico, mi prototipo de hombre es mi pareja actual».
«Tengo mucho carácter, pero lo controlo bastante, cuento hasta diez para no arrepentirme de lo que estoy pensando muchas veces. Pero sí, puedo pasar de cero a cien en tres segundos. Mi chico cada vez que me enfado con él me dice eso del acento gallego, y yo le digo: ?¡No me cambies de tema!?. Je je. Soy gallega por los cuatro costados y he mamado la retranca desde pequeña, así que me acompaña adonde voy. ¡Y bien orgullosa que estoy de ella! De alguna manera también me ha ayudado a gestar todas esas aristas que se trabajan en la comedia».
«¿Que qué me dice la gente cuando me para? ¡Uf! Mejor no lo digo. Bueno, sí, qué caray, es cierto, ya sabes esa frase famosa de la serie: '¿Cómo tienes el cho...?' [risas]».
A la actriz gallega le encantaría interpretar un buen personaje dramático en el teatro, «a las órdenes de Miguel del Arco, por ejemplo», y tiene ganas de hacer una película en la que pueda trabajar un registro totalmente diferente al que la gente está acostumbrada. Está en racha, y aunque se arrepiente de haber desperdiciado algunas oportunidades «por ser demasiado joven e inconsciente», a estas alturas del camino sabe cuál ha sido el acierto de mantenerse en el vaivén artístico. «Quizás la clave haya sido ser constante en mi empeño y levantarme del suelo unas cuantas veces», afirma. Sin embargo, esa fuerza interior se derrite con los caprichos más confesables -«¡el helado de chocolate y frambuesa no lo cambio por nada!»- y el calor de una familia que la arropa en todas las circunstancias y que apuntala su sencillez. «No lo debería decir yo, pero me gustaría acogerme a ese sustantivo». Quizá por ahí vayan los tiros para sobresalir y conseguir en los demás la mejor de las sonrisas.
Un amor a prueba de vecindario
Judith Becker (Cristina Castaño) y Enrique Pastor (José Luis Gil) , una psicóloga en la crisis de la treintena tardía y un maduro cincuentón, viven su particular romance en la esquizofrénica comunidad de Montepinar. Ella se debate entre una vida de single y la de esposa perfecta, bajo la mirada inocente (en apariencia) de la primera mujer de Enrique (Isabel Ordaz). Él ya tiene bastante con verse arrastrado por esa relación.
